La Antigua casa señorial se convirtió en Castillo en el año 1895, cuando se convirtió en vivienda habitual de los recién casados el señor August Borràs i Jalpí y la señora Sofía de Algorta y Albaroa.

El señor August, soltero en edad de casarse, de Sant Celoni, era el señorito, heredero de una familia terrateniente, cuyas propiedades se expandían alrededor de muchos municipios de las comarcas del Maresme y La Selva.

La señora Sofía, doncella de la localidad de Lekeitio, provenía de una familia acabalada que por matrimonio se le concedió una dote excepcional.

Su peculiar situación social les permitió hacer realidad los sueños más extravagantes. Así nació el castillo, el lago, el faro, la posesión de los mejores carruajes y los mejores coches de la época.

El nuevo matrimonio, pronto tuvo descendencia. El nuevo heredero, el señor Miquel, educado con toda la indulgencia posible durante la infancia, se enamoró de una joven, que por rango social, la familia nunca pudo aceptar.

Este fue el inicio del declive social y económico de la familia. La lucha entre madre e hijo para administrar la fortuna, y por la aceptación de su amada fue tan profunda que provocó la pérdida de toda la fortuna familiar.

Fue a partir del año 2004 cuando el Grup SERHS devolvió el esplendor al castillo. Se restauraron los interiores y los exteriores que estaban en un estado deplorable. La nueva gestión convirtió el Castell Jalpí en el espacio único y singular que es hoy, y que permite vivir en primera persona la realidad que la familia Jalpí vivió hace casi 130 años.

Una vuelta por el castillo